miércoles, marzo 18, 2015

BONDI

Viajás sentado en el bondi, medio dormido. Te tocó del lado de la ventanilla y las cuadras de la avenida que recorriste durante toda tu vida se suceden, con pocos cambios: algunos comercios que ya no están, el boliche de la esquina donde te encontrabas con ella, por ejemplo.
Por las dudas, cerrás los ojos y volvés a verla, adolesciendo de amor. Y recordás que tomándole las manos le dijiste entonces que eras muchísimo mayor que ella, casi un viejo, y que los dos rieron y jugaron a que había pasado el tiempo y volvían a encontrarse.
Abrís los ojos cuando sabés que esa esquina ha quedado para siempre atrás.

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